Sin hacer dieta, sin ir a costosos gimnasios, sin fármacos, puedes perder peso de forma sana y sencilla. No es magia, es hacer buen uso de las piernas y dedicar diariamente cuarenta a cuarenta y cinco minutos caminando.
Caminar es un ejercicio barato, simple y saludable para mantenerse activo y con el peso justo.
Aquí te exponemos ocho razones para comenzar a caminar y perder esos kilos de más en tan solo pocos meses.
REBAJA DE PASO SÓLO CAMINANDO
CAMINAR TE LEVANTA EL ÁNIMO
Caminar trae beneficios psicológicos importantes.
Cuando caminas se produce un disminución de los niveles de ansiedad y estrés
que comienzas a notarse a partir de los cuarenta minutos de marcha.
A la vez, caminar te ayuda mentalmente a organizar las
tareas diarias o intentar resolver algún problema que tengas. Tu cuerpo se
revitaliza y se recarga con energía positiva.
Para caminar no requiere una habilidad especial. Por
otra parte, se puede practicar en cualquier lugar al aire libre, sin
instrumentos costosos, tan solo necesitas un par de zapatos cómodos y de buena
calidad.
Para obtener buenos resultados se recomienda combinar
las caminatas con una dieta saludable.
Este no es un método rápido para perder peso pero sí seguro.
Por lo general caminando una persona puede perder medio
kilo en unos 12 días, es decir aproximadamente 1 kilo y medio a 2 en un
mes. lo cual puede ser más lento que con
otro tipo de dieta o una actividad o ejercicio más fuerte. Sin embargo, es
cuestión de paciencia; además depende también de tu edad, peso, metabolismo.
Los estudios médicos aseguran que caminar es
beneficioso para el corazón y disminuye el riesgo de enfermedades óseas
como la osteoporosis.
Sin embargo, una cosa es caminar para mantenerse sano y
otra hacerlo con el fin de perder peso. En este caso, treinta minutos no son
suficientes, debes dedicar unos cuarenta a cuarenta y cinco minutos si tu
objetivo es perder peso.
Si debido a tu jornada diaria no tienes tiempo, puedes
dividir la caminata en tres etapas de 15 minutos, el efecto será el mismo, y se
te hará menos aburrido.
Siempre que mantengas la disciplina, puedes cambiar la
rutina de 45 minutos diarios a caminatas más largas tres días a la semana. Si te gusta la naturaleza, aprovecha los
fines de semana para caminar por el campo.
Podrás descubrir lugares de la ciudad que son
desconocidos. Pasear es un ejercicio que se adapta a cualquier edad y, aparte
te ayudará a perder peso, mejora la hipertensión arterial. No tomes la excusa
del tiempo, si el día está lluvioso ponte unas botas y un paraguas y disfruta
de la lluvia. El frío no es un enemigo, con un buen abrigo, las manos bien
tapadas y el cuello resguardado, puedes disfrutar el día. Además, entrarás en
calor rápidamente.
No necesitarás de una dieta especial para rebajar de
peso. Conviene tomar todo tipo de alimentos en raciones moderadas, beber mucha
agua y olvidarse de la comida rápida.
Por otra parte, cuando se hace ejercicio de manera
regular, se acentúa la sensibilidad frente a los alimentos. Uno se siente mejor
y come mejor.
Una de las ventajas de caminar es que no recuperas los
kilos que perdiste. Muchos estudios han demostrado que las persona que solo
siguen una dieta la abandonan al poco tiempo. En cambio los que practican ejercicios
mantienen la línea con muchos menos problemas y cambian la grasa por músculos.
Primero que nada, necesitas usar ropa cómoda. Además, debes
respirar de una forma acompasada y profunda
Para caminar de forma saludable debes seguir los
siguientes consejos:
Coloca los pies en paralelo.
Pisa en suelo con el talón, desplegando después la
bóveda plantar y los dedos.
Mantén las rodillas levantadas en el momento en que el
cuerpo se impulsa hacia adelante.
Balancea bien los brazos, y no los antebrazos, con
movimientos opuestos a los de las piernas.
Mantén la espalda recta, pero sin que llegue a estar rígida
o tensa. Si das vueltas a una manzana, intenta que unas sean a la derecha y
otras a la izquierda para que no trabaje siempre la misma pierna en los giros.
- No camines después de comer. Espera por lo menos dos horas.
- No camines con un ritmo desigual. Muy deprisa unas veces y otras con un paso muy lento.
- No uses zapatos que te molesten en los pies. Y, por supuesto, no uses tacones.
- No camines por terrenos irregulares porque te expones a sufrir lesiones.
- No uses ropa que no transpire.
Finalmente, debes tener en cuenta tus capacidades
físicas y tus limitaciones. A la hora de empezar cualquier ejercicio hay que
tener presente la resistencia o los
puntos débiles de cada uno.
Caminar no es recomendable para aquellos que padecen
de:
Obesidad exagerada, de origen endocrino, con graves
dificultades de desplazamiento.
Personas que sufren de anemia.
Pacientes con trastornos graves de corazón o pulmón.
Personas con artrosis de rodilla, en terrenos que no
sean planos.
Pacientes con artrosis de cadera, salvo prescripción
facultativa.
